El cuidado de ancianos

Establecimientos Geriátricos

Es menester que los establecimientos geriátricos de todo el país, comprendan la profunda necesidad de colaborar en la capacitación del recurso humano en gerontología y de difundir la problemática de la vejez, apoyando así la revolución gerontológica que necesita Amércia Latina. Dr. Hugo R. Valderrama – 1985

Para profundización de estos temas se sugiere el curso de Dirección de Servicios Gerontológicos  de Gerontologica.com 

 

Los establecimientos geriátricos en nuestro país, como ocurre en todos los países del mundo, integran los sistemas gerontológicos de servicios al anciano y su familia. Más allá de que existan los de buen o mal nivel, son sumamente necesarios (entre un 1 % y un 3 % de nuestros ancianos requieren algún tipo de institucionalización) y por lo tanto, la solución no pasa por combatirlos, sino por generar modelos para que la población opte y los que gobiernan puedan calificar.
Hace apenas 10 – 15 años los médicos geriatras eran criticados por sus colegas cuando decidían instalar un establecimiento para mayores. Se decía en todas las jornadas y congresos de la especialidad que los ancianos deberían permanecer en los domicilios con sus familiares y se defendía hasta ciegamente una postura sin sustento. Todos bregamos porque nuestros mayores envejezcan en familia, pero cuando las enfermedades invalidantes y el deterioro, promueven la imposibilidad de continuar con una situación que desborda a un grupo familiar que ya no puede contener al anciano y que comienza a enfermarse, la institucionalización puede ser una de las opciones terapéuticas. Sin embargo, no debemos olvidar que es imprescindible que la incorporación de una persona mayor con autonomía mental a esta prestación implica un consenso, en el que necesariamente tienen que participar el anciano, la familia y el médico de familia del anciano y que este consenso, debe ser compatibilizado con el equipo del establecimiento prestador de los servicios.
Si la persona mayor no tiene autonomía mental la decisión puede ser familiar, pero en todos los casos debe mediar la indicación médica. Ésta surgirá del exhaustivo análisis de cada situación en forma particular; no pudiendo establecerse reglas al respecto.
El médico considerará el objetivo primario: Mejorar la calidad de vida del anciano, promoviendo de esta forma la descarga que mejora secundariamente la calidad de vida de la familia.
El establecimiento geriátrico llevará adelante un análisis de la situación, que comprenderá los aspectos físicos, psíquicos y familiares del caso; y por otro lado la situación de sus residentes y familiares. La estabilidad psico-socio-cultural del establecimiento sólo puede alterarse mínimamente cuando ingresa el nuevo residente y la estructura edilicia y de servicios tienen que estar en capacidad de absorberlo sin disminuir su calidad prestacional.
En un lapso de 30 días aproximadamente la conducción del geriátrico podrá hacer los primeros balances que refieran aspectos relacionados con la adaptación del anciano al lugar, de los residentes al anciano y de la familia a la nueva situación.
Transcurridos 3 meses habitualmente, la comunidad del establecimiento (residentes, profesionales, cuidadores, etc.) interactua ya en forma fluida. Claro está que no siempre es así, en algunos casos, el residente empeora física o psíquicamente o descompensa a otro residente o a la institución prestadora en sí. También puede darse el caso de que sean los familiares los que no resuelvan la culpa que puede provocar la institucionalización de la persona mayor y decidan retirarlo del establecimiento.
En otros aspectos, la experiencia indica que es muy difícil para los geriátricos ofrecer todas las prestaciones que debieran manteniendo costos accesibles. He visto muchos casos que intentaron disminuirlos subprestando, restringiendo el personal mínimo indispensable y hasta disminuyendo la cantidad de comida. Sólo cuando se brinda calidad se disminuyen los costos. La calidad se asienta en la eficiencia y en la vocación de servicios.
Las políticas dirigidas a optimizar son las únicas factibles de llevar adelante por aquellos establecimientos que tienen como misión autoimpuesta, la del crecimiento institucional con dignidad y profesionalismo.
Además de la categorización curricular sustentada en aspectos edilicios, de infraestructura, equipamiento, etc., debería reglamentarse otra que considere qué instituciones forman recursos humanos, qué tipo de recursos humanos y el aval de esa formación, marcando así diferencias con las que no lo hacen.

Podemos agrupar las causas más frecuentes de ingresos a residencias geriátricas en dos grandes categorías:

PROBLEMÁTICA FAMILIAR

1. Falta de espacio (viviendas pequeñas).
2. Desconocimiento o rechazo de las técnicas elementales del cuidado de los ancianos.
3. Falta de tiempo para dedicarse a ellos (incremento de las necesidades laborales de hombres y mujeres).
4. Otros (incluye intereses mezquinos).

PROBLEMÁTICADEL ANCIANO
1. Soledad.
2. Falta de autosuficiencia.
3. Temor de ser una carga familiar.

El cuidado en establecimientos geriátricos implica para el cuidador:
1) La necesidad de integrarse a un equipo de trabajo (médicos, enfermeros,terapistas, otros cuidadores, etc.)
2) El depender de un jefe, reglamentaciones, directivas, etc., como ocurre con cualquier trabajador en dependencia de una institución.
3) El trabajar con una comunidad de personas mayores que interactúan entre sí, con el equipo y con los familiares.
No necesariamente significa mayor trabajo para el cuidador, muy por el contrario, cuando se trabaja con técnicas, sistemáticas y se interactúa adecuadamente en la comunidad de la institución, la labor puede ser más aliviada. Las técnicas (de movilización, traslado, alimentación, higiene, etc. ) permitirán evitar malas prácticas para con el anciano y para con el físico del cuidador, ayudando a prevenir dolores musculares, contracturas, disgustos, y el tan desagradable “estrés del que cuida”. Las sistemáticas agilizan la tarea y permiten organizarse mejor. La interacción adecuada, se refiere a la promoción de actividades grupales positivas como la recreación, labores en grupo, la autoayuda y la ayuda mutua, etc., de alguna forma. esa interacción da como resultado que el cuidado se facilite: puede ser más sencillo cuidar de varios ancianos que de uno solo.
Las técnicas del cuidado son descriptas a lo largo de este manual, la óptima interacción dependerá del conocimiento del arte de cuidar en general, de aspectos vocacionales y motivacionales y de las sistemáticas, como ocurre con la del manejo de la incontinencia, dependerán de las directivas y normas técnicas de cada institución.
Cuando en un establecimiento geriátrico los cuidadores “corren” de un lugar hacia el otro, hay olor a orina, se producen escaras, se consumen muchos pañales, etc., etc., seguramente carece de sistemática.
El “cuidado neurótico”, típico de residencias en las que todos están apurados, todos se esfuerzan, todos hablan, todos proponen; pero los resultados no son buenos, necesita como tratamiento la educación, la capacitación del personal y la puesta en vigencia de sistemas de trabajo (una serie de medidas a adoptar frente a determinados eventos y que organizan y facilitan la tarea del cuidado de los residentes, haciéndolo mas tranquilo y agradable).

Ejemplo de sistemáticas:

  • Referidas al cuidado

Para la continencia urinaria . Evita el olor a orina tan frecuente en algunos geriátricos, producto del “pañal en el piso” más que de la higiene de los residentes, ayuda a prevenir paspaduras, disminuye el consumo de pañales y colabora en el entrenamiento para la continencia.
Para la prevención de escaras . Consiste en la totalidad de medidas a adoptar frente a los residentes en riesgo inminente de padecer de úlceras por presión
Para promover la deambulación
Para la prevención de la constipación y bolos fecales.
Para la atención de las emergencias/urgencias en los residentes.
Para la medicina preventiva (pesaje, vacunación, nutrición, seguimiento funcional, etc.)
Otras (puede haber tantas como desarrollos se requieran).

  • Administrativas

Para la incorporación de un nuevo residente.
Para la internación sanatorial de un residente.
Para actuar frente a incendios.
Otros.

H.Valderrama – Primer Congreso Intercontinental de Gerontólogos y Geriatras de Lengua Latina -Setiembre 1.996 – Lima -Perú

  • Por su origen:

Gubernamentales Privados
Hogares oficiales
No gubernamentales
Mutuales
Obras Sociales
Hogares de la Iglesia
Otros.

  • Por su lucro:

Con fines de lucro
Sin fines de lucro

  • Por su localización:

Urbanos
Suburbanos
Rurarales

  • Por las capacidades funcionales y de salud de los ancianos que albergan:

Para autoválidos
Para dependientes físicos semidependientes.
Sin especificación de dependencias (mixtos)
Para dependientes psíquicos (psicogeriátricos)
Para ancianos terminales (con enfermedades terminales)

  • Por el tiempo de permanencia de los ancianos.

Larga Estancia
Corta estancia
Mediana estancia
Mixtos: larga, mediana o corta estancia con centros de día incluidos o anexos.

  • Por la cantidad de ancianos que alberga.

Pequeños Hogares y Hogares
Establecimientos Geriátricos
Grandes Establecimientos Geriátricos

  • Por generaciones.

Primera Generación: Establecimientos asilares
Segunda GeneraciónEstablecimientos asistenciales con incorporación de equipos interdisciplinarios.
Tercera Generación: Establecimientos de segunda generación con la incorporación de la unidad de psicogeriatría anexa, evitando así la convivencia de los ancianos con y sin autonomía mental
Cuarta Generación: Al establecimiento geriátrico de tercera generación se le incorpora la formación, con los correspondientes avales, del recurso humano que se especializa en geriatría, gerontología y/o cuidados

Quinta Generación: Al establecimiento geriátrico de cuarta generación se le incorpora el uso de la tecnología, con el fin de mejorar la calidad en los cuidados, la información a la familia, y los procesos intra e interinstitucionales.

La medición de la calidad de un establecimiento geriátrico no es sencilla de hacer y comprende aspectos edilicios, ambientales, profesionales y de índole curricular en general. Sin embargo, algunas de estas pautas son muy orientadoras.
1. Cantidad de úlceras por presión generadas en la institución por mes, semestre, año, etc.
2. Cantidad de caídas por mes, semestre, anuales, etc.
3. Curva de peso de los residentes.
4. Cantidad de internaciones sanatoriales por mes, semestre, año, etc.
5. Cantidad de demandas de asistencia de emergencia por mes, semestre, año, etc.
6. Consumo semanal, mensual, anual de pañales en relación con la cantidad de ancianos semidependientes y dependientes institucionalizad

La conducción o dirección debería estar a cargo de gerontólogos o geriatras y el médico ser un especialista en geriatría, excepto en aquellos lugares en los que, por la no existencia de ellos, se podría recurrir a médicos clínicos con experiencia en la atención de ancianos.

1. Localización y acceso:
Adecuados para el ingreso de ancianos en sillas de ruedas, con andadores, etc.

2. Características del inmueble:
Planta baja o con ascensores amplios para el transporte de silla de ruedas.

3. Instalaciones:
Eléctrica; gas; agua caliente; iluminación artificial y natural adecuadas; buena ventilación; teléfono; medidas de seguridad (matafuegos, disyuntores, pasamanos o agarraderas en pasillos y dependencias).

4. Pisos:
De materiales antideslizantes, fácilmente lavables y sin desniveles.

5. Habitaciones:
Ventiladas e iluminadas naturalmente.
Cantidad de camas de acuerdo al cubaje.
Cercanía de los baños.
Luces individuales y llamadores en cada cama.
Armarios amplios

6. Pasillos:
Que permitan el pasaje simultáneo de dos sillas de ruedas.

7. Baños:
Amplios como para que puedan movilizarse en ellos los pacientes en sillas de ruedas.
Inodoro, bidé y lavabo con barandas de seguridad.
Pulsadores (llamadores) para emergencias.
Asientos de baño y duchas manuales.

8. Cocina:
Dotada de todos los elementos necesarios (heladeras comerciales, freezers, etc.).